
Se veía venir...un aumento de sueldo insuficiente, para calmar parcialmente el enojo de la gente.
El gobernador otorgó un 15 % al básico, y siempre todo el mundo se pone a calcular para ver si alcanza para pagar las cuentas, y no alcanza.
Mas allá de que la medida es positiva, lo insufrible es la aparición por todos los medios de el equipo completo de seudo gremialistas adictos, a festejar la medida como si fuera un logro de ellos.
Aquellos, que se mantuvieron silenciosos en todo el escenario previo, de protestas y manifestaciones, hoy aparecen como los grandes "gestores" de la medida.
"Siempre apelamos al dialogo", dicen, y no se les mueve un pelo. Personajes totalmente descreditados, que sin verguenza tienen una vida fastuosa, de propiedades inimaginables, negocios financieros como fiadores de créditos con intereses usureros, que forman gran parte de los 900 embargos, de los empleados públicos, que dicen defender.
Pero no me voy a quedar con una generalización de esta mafia sindical.
Comparemos la vida y los bienes, de por ejemplo, el eterno Antenor Gauna, o de Tolosa, o la profe Patiño, los cuales todos estuvieron en cada una de las marchas, pidiendo aumentos para sus agremiados.
Y ahora miremos, la fortuna que por ejemplo Idoyaga, Secretario General de UPCN, que hoy aparece en todos los medios, gasta manteniendo los autos del hijo en Turismo Carretera. Las lanchas, las casas, etc, etc.
O el Hotel del sindicalista Branchi, en la localidad de las Lomitas, de cinco estrellas, y el auto en que se moviliza.
Sumemosle el silencio grosero, desde hace años, en referencia a las miles de reivindicaciones laborales de los empleados.
Y la constante...aparecer sin verguenza, en todos los diarios, cuando hay aumentos insuficientes de sueldo, como si tuvieran algo que ver.
Son tan típicos, que de verdad habría que promulgar un manual del gremialista perdurable.
Y gozan de una impunidad extraña, me imagino que gracias a su silencio conveniente.
En fin..., si hay aumento de sueldos, ellos no tienen absolutamente nada que ver.
Porque han prostituido y desacreditado, el puesto que usurpan gracias a una mano amiga.
Y tienen la cara tan dura, que se suben al tren cuando le conviene.
Pero no le llegan ni al tobillo, al querido Antenor, Toloza y la profe Patiño.
Leonardo Fernandez Acosta
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