martes, 2 de junio de 2009

Nadie se entera, nadie pregunta, nadie informa


El 25 de Mayo además de los festejos patrios, otra fiesta tiene lugar en la Plaza San Martín de la ciudad.

Es una feria de artesanos locales y de otras provincias, productores, empresas, colegios, que suelen producir un volumen interesante de transacciones, debido a la cantidad de gente que asiste.

El alquiler de los lugares, también genera ingresos para la Municipalidad del Intendente De Vido, quien este año delego las tareas referentes a la feria en su Directora de Cultura, la Profesora Donkin.

Hasta aquí estaría todo bien, sino fuera porque este año la feria, fue abruptamente suspendida la noche anterior, cuando ya se habían instalado artesanos y productores de Cordoba, Buenos Aires y Corrientes.

La razón esgrimida por la Municipalidad, fue la del mal tiempo, puesto que en ese momento llovía.

Ante esta circunstancia los feriantes le solicitaron a la Directora que esperaran hasta el otro día para ver si el tiempo mejoraba, a lo que ante la negativa absoluta del intendente De Vido, la Prof. Donkin refirió a los expositores, que sencillamente tenían que desarmar todo de vuelta e irse, pero que tendrían pago el lugar, para la feria del 9 de Julio.

Los mas duros obviamente molestos, le dijeron que ellos se quedarían, para ver si podían vender algo para recuperar parcialmente los gastos, lo que ya no tuvo respuesta de la funcionaria, pero si la presencia de la policía, que parados de a dos o de a tres, en los puestos colocados, no se movieron a modo disuasivo

Finalmente, el ultimo en irse, un productor de fiambres correntinos, rodeado por policías, lo hizo a la medianoche.

Hoteles reservados, gastos de traslado, mas los productos a vender se transformaban en perdida económica significativa, pero lo insoportable era el autoritarismo sordo de la funcionaria a quien solo le pedían sentido común. Esperar a ver si la lluvia paraba al otro día.

Amaneció el 25 de Mayo, no solo no llovía, sino que el sol prometía un día espectacular.

Mucha gente que no había venido el día anterior empezó a instalarse para vender sus productos en la feria y aproximadamente a las diez de la mañana arribo la funcionaria de “Cultura”, vestida de elegante fiesta patria y con una escarapela grande incrustada en el pecho.

Pero no estaba sola, con ella venían cuatro patrulleros y una veintena de policías.

Nadie entendía porque no se hacia la feria, si ya no llovía mas y había sol.

Ninguna razón, o mejor dicho por fuera de la razón el mensaje era, “Son ordenes del intendente”.

Finalmente los policías, puesto por puesto, desalojaron la plaza.

A las cinco de la tarde, y como corolario de esta historia, mas de cinco mil personas caminaban en todas direcciones, colmando la plaza San Martín.

Pero ninguna de esas cinco mil almas encontró un solo puestito, y ninguna entendía porque se había suspendido la feria.

En una empresa privada, si un gerente se equivoca lo echan. En la función publica si un funcionario se equivoca, no solo no lo echan, sigue cobrando su magnifico sueldo, a pesar de ser ineficiente, pero el perjuicio que causa a la gente no tiene resarcimiento alguno.

¿Quien le devuelve la plata perdida a la gente?, que siendo 25 del mes, gasto sus últimos pesos para ver si vendía, y tuvo que volverse a su casa, con el gasto y sin plata.

Si no existe “sentido común” en un funcionario para una cosa simple como esta, y como respuesta se proyecta un autoritarismo sordo, que podemos esperar para cuestiones de mayor complejidad.

Y lo peor, utilizar la policía con fines represivos, abusando del poder, contra gente como Ana, una artesana que fabrica canastas de mimbre, de la ciudad de Ibarreta, que asi como bajo sus cosas, las tuvo que recoger e irse.

Leonardo Fernández Acosta.-

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