
Tomar los hábitos se refiere en la mayoría de los casos a la consagración de un sacerdote o una monja. Pero los hábitos a los que me voy a referir, no son esos, aunque en cierta forma se refiera a una consagración, sin vergüenza, al oficio de opinador tuerto, de todo lo malo, siempre y cuando, sea fuera de la provincia. Aclarando de forma grosera y redundante, que la critica de ninguna manera, debe situarse dentro del ejido urbano de la ciudad, y mucho menos en contra del modelo provincial de gobierno.
Entonces recorremos críticas elípticas, que al final uno no entiende si el emisor esta enviando un mensaje criticando al gobierno, porque al final pareciera que terminara agradeciendo.
Debo relevar en esta parte de la retorica, al monumental cuerpo de seudointelectuales que ya no caben en el universo de la obsecuencia, los cuales no resisten análisis alguno, y a los cuales me refiero constantemente como los “seres del planeta globo”, del cual, trayendo ejemplos de nivel nacional e interplanetario, podría citar por ejemplo, al ultrakirchnerista Moreno, y sus inimputables estadísticas de ciencia ficción.
Hubo tantos emuladores a nivel provincial, en los diarios locales, opinando de las maravillas del nuevo hombre formoseño, sin que se le moviera un pelo, detrás quizás, de escalar mas rápido “el Aconcagua” partidario, me imagino por la “pole position”, o aunque sea entre los primeros de la grilla.
Sin embargo, no son esos, a los que me voy a referir, sino a los que aparecen como los “gonzalez rouco´s” locales, criticando cuestiones políticas a nivel nacional, sin decir un solo “pi”, sobre situaciones similares en nuestra Formosa.
Tenemos de todo, profesionales del derecho. Hay uno en especial, el cual no se cansa de repetir en sus alocuciones “de salva”, que tuvo viejos y sabios profesores formados en la Sorbona (¡Oh Mon Dieu!, La Sorbonne), sin embargo, este servidor que se cansa de leer todo lo que le llega a sus manos ( y alguna otras cosas que robo) jamás lo leyó en una sola (de sus mil cartas) opinando algo comprometido.
También hay un conocido mío, Lic. En Ciencias Económicas., que hace poco critico a la Iglesia porque sostiene que hay un 40% de pobres en el país, obviamente no dijo nada de los pobres de Formosa, y argumento su discurso, desacreditándola primero por crímenes de la Inquisición, y creo que llego hasta la época de Menen.
No es que defienda a la Iglesia, no tengo porque, pero la cuestión de peso en el argumento era la pobreza, y no la crisis eclesiástica y moral.
Y viene a colación, porque precisamente desde los años 90 a la actualidad, la tendencia a vaciar las palabras de contenido, y mas en el campo político, es una estrategia de los opinadores “preparados “independientes , por conveniencia o por alquiler, para aletargar a la opinión publica, o sencillamente por propia boludez.
Este mal habito, se ve de forma evidente, en los supuestos “independientes”, que comienzan sus discursos con el ímpetu de una denuncia, manejando la introducción vertiginosamente, y cuando uno piensa que van a exponer situaciones de corrupción en Formosa, hablan de la venta ilegal de tierras en Rio Negro.
La idea de “la nada” fue el desvelo de tantos y, quizás, el principio mismo de la filosofía. Para los griegos era la negación del ser; y a partir de ahí Kant, Hegel, Heidegger y Sartre, entre otros, pensaron al respecto. Hoy la nada es enunciada más que nunca y tal vez por eso nos encontramos varados, cual existencialistas, ante la incógnita de poder o no definirla.
Lo ideal seria, que se saquen el largavistas de ver los problemas de Buenos Aires, y opinen de los problemas locales, tenemos los mismos o peores, y la gente espera que opinen de sus problemas, y no que hablen de humo.
Pero bueno, nada.
Leonardo Fernandez Acosta.
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