
Ir al cajero automático todos los meses, se transformo en algo muy similar a cuando vamos a una maquinita tragamonedas, según unos amigos docentes.
Claro, vos introducís la tarjeta de debito con el correspondiente código, y mientras te quedas mirando la titilante pantalla, impersonal, inapelable, inhumana, el “sistema”, con todo lo que esto implica te comunica que esta “Procesando datos”.
En ese lapso de tiempo, que suelen ser 5 o menos segundos, una tormenta de pensamientos provoca la ya consabida angustia, de no saber si este mes te pagan lo que te corresponde, o te descuentan vaya a saber que cuestión, que luego vas a tener que ir a reclamar por incontables horas al banco que corresponda.
Entonces, es ahí donde el tragamonedas, digo el cajero automatico, es el amo y señor de los próximos 30 dias, y decide en cuestión de segundos, si este mes la plata te va a alcanzar hasta el 15 o hasta el 10.
Sin embargo, esta maquinola de la guita, solo refleja fría y matemáticamente, lo que en la realidad es una certeza como la ley de la gravedad. El sueldo que estas cobrando es una porquería, que al contrario de lo que muchos economistas piensan, no esta congelado, sino que se “derrite” por el imparable aumento de precios, y la inflación galopante que el gobierno sostiene que no existe.
Pero este sistema es excelente, y funciona perfectamente. Para los bancos. Siempre en el camino desde la liquidación por la administración de alguna repartición, hasta la salida, algunos pesos quedan misteriosamente por el camino, a veces no son sustanciales, a veces si, pero estos “errores de caja”, pueden como decía tranquilamente reclamarse si tenes toda la mañana para hacer dos o tres colas con un minimo de igual cantidad de horas, lo que no implica que te lo devuelvan.
La plata no desaparece, los centavos o pesos que no se cobran, siguen en el circuito bancario. Uno pensaría en el mejor de los casos dentro de la misma caja de ahorro. Hmmm… yo les recomiendo conciliar siempre todos los meses, es decir sacar todos los meses un extracto bancario para poder compararlos, aunque nos demande un tiempo.
Lo decía un viejo amigo mío, y mas sabe el diablo por viejo que por diablo, “el que hace gárgaras siempre algo traga”, con toda la desconfianza totalmente justificada.
En fin, pero en realidad toda esta introducción sirve, para contarles que en el dia de ayer, un docente fue al cajero, para probar si había algo de plata (en realidad sabia que había cero pesos), pero como me contaban, uno siempre boludea con la tarjeta, con la ilusión que alguna vez el banco se equivoque y aparezca mágicamente alguna biyuya extra en tu cajero.
¡Y asi fue!, a partir de esta primera persona, que encontró 60 pesos, varios imitaron la cuestión y varios cobraron 60 pesitos.
Nadie sabe debido a que, pero bienvenido sea.
Estas cosas misteriosas que nadie justifica, pero te hacen feliz momentáneamente.
Generalmente las sorpresas desagradables, son porque te debitan indebidamente, no porque te acreditan.
Leonardo Fernandez Acosta.
No hay comentarios:
Publicar un comentario