lunes, 7 de diciembre de 2009

LA FRONTERA DE LA MISERIA



Este trabajo fue presentado como monografía, y es solo una parte del mismo que habla de los grupos de personas que se organizan para ejercer un “trabajo” informal, que compuesto a veces por familias enteras y a veces por círculos de personas con un “jefe”, se dedican entre otras cosas a la mendicidad en un espacio publico situado en las salidas de los supermercados.

En este caso nos circunscribiremos a dos supermercados locales, pero esta dinámica se da en casi todos los supermercados, inclusive algunos hipermercados de la ciudad.
El medio de generar dinero diario consiste en la mendicidad de personas, que organizadas efectúan varias actividades, como por ejemplo sentarse en la salida del supermercado, por donde mayor circulación de gente se produce y sencillamente solicitar alguna limosna con los hijos mas pequeños a efectos de producir , un impacto de imagen, que genere la solidaridad, ante semejante cuadro de pobreza.

En un caso puntual, podemos apreciar al jefe de familia, instalado a metros de la esposa y el hijo que mendiga monedas, con una mesita vendiendo golosinas, remedios de origen extranjero, y hasta yuyos para infusiones conocidas en la región (cedron, zarzaparrilla, burrito), alguno de estos con efectos digestivos, y otros con efectos curativos según la jerga folclórica, para distintas partes del organismo.

La gente que consume tiene conocimiento de las características de los remedios naturales ofrecidos, y sus características fisicomorfologicas, a saber, forma, color , olor.
Hasta inclusive manifiestan tener mas confianzas en este tipo de remedios naturales (yuyos), que en otros elaborados dentro del país.

Este espacio publico utilizado como pequeño mercado, para la subsistencia es aceptado por el imaginario popular. Y manifiesta su funcionalidad en el hecho de que la gente tiene incorporada, la compra de algunas hierbas para el mate, el terere(mate frio) o el te, precisamente en este espacio.
Otros compran hasta cigarrillos de procedencia ilegal (contrabando), por el menor costo a comparación de los cigarrillos nacionales.

Tanto la gente que realiza sus compras como el supermercadista, tienen internalizado, y permiten, que este contexto cultural ocurra.
Por un lado el supermercado con una estructura especializada de división de trabajo y la jerarquización rigida de sus tareas, la uniformacion y la funcionalización máxima de los sujetos asalariados, donde el único dueño nunca se ve.

Por otro, las personas carenciadas efectuando su literal comercio alternativo, puesto que este es ejercido diariamente en forma regular, y con horarios (los mismos del supermercado). Y que también al finalizar la jornada, realizan un balance de lo “hecho en el dia”. El dueño podría sacarlos del frente del negocio, o denunciarlos ante la autoridad de aplicación que corresponda, y deberían desalojar el espacio publico, pero esto no ocurre.

Podría, por razón del poder, o por razón de la legalidad, expulsar ese cuadro contrastante de dos universos de sentido.

La gente podría no comprarles los productos ofrecidos, o no responder a la solicitud de “algunas monedas”, sin embargo esto tampoco ocurre.
Sucede también que, como en general se trata de familias numerosas, otros miembros de la familia, se dedican a acarrear los bultos de las compras a cambio de algún dinero, o también a abrir y cerrar las puertas de los remises. Y es habitual que señoras caritativas, compren algunas mercaderías para obsequiarles a estas familias para su consumo.

A través de los años estas familias o personas han ido variando pero el espacio publico invadido con esta forma de supervivencia se ha ido manteniendo en el tiempo, hasta inclusive los niños que antes mendigaban y ofrecían estos servicios alternativos por monedas, han ingresado al staff de empleados del supermercado, a la salida de la caja embolsando las mercaderías, acomodando los carritos, como personal de ordenanza, o sencillamente en alguno de los puestos típicos de esta organización.

La política utilizada por el supermercadista, obedece a presentarse como presunto “benefactor” modificando sustancialmente la realidad informal y cambiante de mendicidad del sujeto, al insertarlo en un mercado formal, previsible, y estable. Por lo cual el beneficiado, siente como una especie de deuda hacia su empleador, por “rescatarlo de la calle”.

Lejos esta de la intención del “dueño”, la cuestión de la solidaridad. Puesto que los candidatos seleccionados no lo son al azar. Sino que son discretamente estudiados, para ver si no representan un riesgo para el conjunto hiperestructurado del super.

Asi, de pasar de ser un indigente que sobrevive en la calle, pasa a ser un empleado asalariado, estando “en blanco”, y eternamente agradecido, o por lo menos “endeudado” espiritualmente en el largo plazo, por semejante oportunidad, nunca soñada.

Estar “del lado de adentro” con la música funcional, formando parte de una estructura ordenada, ya no en el frio o el calor impiadoso de la calle. Con el espíritu “acondicionado”, lejos de las inclemencias del “afuera”. Esta “conveniente” aceptación, lleva a la persona que consiguió el trabajo a pensar que supero la barrera de la marginación, aunque todavía el resto de su familia siga en la calle, haciendo eso que el tanto odiaba. Levantarse a la mañana para ir a cirujear.

Otra historia, similar pero distinta, sucede cruzando la calle en el mismo frente del supermercado. En el espacio para estacionar autos, chicos, algunos ya adolescentes se disputan para cuidar los autos y las motos que allí se acomodan.
El que primero llegue corriendo a la moto o auto que estaciona, le puede pedir unas monedas a cambio de cuidar un auto o una moto. Tambien lavan los autos en el mismo lugar, con un balde y un trapo improvisado.

Pero esta organización difiere de la anterior porque la gente no la acepta de la misma manera. A muchos les molesta cuando se le arremolinan chicos para pedirles monedas a cambio de cuidar el auto. En el convencimiento que si no le dan la moneda que piden, al salir, el vehiculo pobablemente tenga alguna raya mas en la pintura.
Este tipo de organización informal, no es aceptada en general por la gente. Porque algunos no son chicos, sino muchachones amenazantes. Porque llenan de agua, mugre y barro las veredas.

Porque siempre hay un jefe, que es el que les cobra a los mas pequeños un porcentaje por dejarlos trabajar. Sencillamente el que pone las normas, hasta que aparece otro, en algún momento que violenta su hegemonía.

En varias oportunidades se han producido peleas, por el territorio, para decidir quien determina que lugar puede ocupar.

Pero volviendo a la familia de enfrente. La madre de los chicos es conocida por la gente que habitualmente frecuenta el supermercado con nombre y apellido, y también es conocida su adicción por el alcohol. Por tanto todos le recomiendan que no tome mas. Que piense en sus hijos, y hasta llegan a regañarla, si la ven escondiendo una cerveza en un envase de plástico dentro de una bolsa del super.

Y asi transcurre esa realidad, entre gente que va y viene. Muchos que miran pero que no quieren ver, y muchos que miran, pero nada pueden hacer.

LEONARDO FERNANDEZ ACOSTA

1 comentario:

  1. Yo me pregunto y donde esta minoridad con su directora que le gusta salir mas en la canaleta oficial a hablar al divino boton y no hace nada por estas criaturas. Es lamentable uno que apenas llega a fin de mes y cada visita al supermercado deja un cuarto del sueldo o mas tiene que andar dandole a estos chicos que obligados por un adulto a pedir para que no rallen el vehiculo o te desinflen la moto.
    Esa hora que esta mujer la de stock se vaya, igual camino debe seguir villalba, han fracasdo en su gestion o se podria llamar NO GESTION. NO hicierion NADA y eso se ve en cada supermercado grande de la ciudad.
    NO tengo porque darle monedas a otro persona para eso estan los padres. ese chico tiene que estar en la escuela, estudiando no pidiendo.
    EN fin es otro EJEMPLO DEL DESMANEJO DEL GOBIERNO DE GILDO INSFRAN UNA RAMA MAS DE LA CORRUPTELA QUE IMPERA EN SU GOBIERNO

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