
No deja de sorprenderme, como desde que se debate la Ley de Medios Audiovisuales, a su vez originado por la batalla entre el gobierno y el multimedios Clarin, todo el mundo se desespera por participar no de esta batalla, pero si de los debates que se motorizan en los medios.
La naturaleza de los debates observados, en los distintos diarios, ya sea en carta de lectores, o en los comentarios del único diario local que permite publicarlo en su pagina Web, nos muestra gente común opinando, gente de un partido, de otro, y hasta funcionarios de gobierno, que a pesar de contar con una importante concentración de medios donde explayarse con comodidad, necesita plasmar su opinión (generalmente un descargo), en los medios no tan oficialistas, donde obviamente son mas criticados.
Y es que estamos creciendo. Estamos empezando a aceptar que la opinión pública ya no se forma en una usina oficialista, se forma en la calle, y ya no es sencillamente un mecanismo básico de control social, sino una anarquía en donde cada uno dice lo que piensa sin la mas absoluta censura, siempre y cuando se tenga el paraguas del anonimato.
Lo curioso es que el tribunal silencioso, me refiero al que lee los contrapuntos y no opina, no elige el mejor argumento, la mejor dimensión discursiva. Ni espera la estructura regular de un debate, a saber, dialogo, interacción, consenso crítico, participación responsable. No, elige otra cosa, y en silencio consagra ganador, precisamente al que le cree, no al mejor expositor.
La opinión pública, expresa un consenso social inmotivadamente, y le da la razón, no al historiador, al político, o a cualquier erudito (estos son los menos), que condensa en sus argumentos un equilibrio sobrio entre opinión y razón.
Aprueba emocionalmente el discurso que tiene como función latente, la cohesión social, y lo hace con el corazón, con el alma.
Por ejemplo, extracto un par de párrafos de una carta publicada en el diario La mañana del día 08 de Mayo:
…”como diría Voltaire, daría mi vida para hacer posible que usted continúe escribiendo aunque deteste lo que escriba…
…La política, estimado, no es un agraviar constante, es el arte de soñar sociedades más libres, más justas y soberanas y trabajar por ellas todos los días, dejando en la lucha jirones de nuestra propia vida…
Hasta aquí todo fantástico, pero sigamos:
…Sería mejor, estimado Galeano, tomarse unos minutos y reflexionar sobre su misiva, darse cuenta que se equivocó, pedir las disculpas correspondientes y quedar como un caballero, porque si persiste en el error, entonces usted ya estaría en un lugar de donde no regresa: en el ridículo; y sería muy penoso que su actividad política juvenil empiece desde esa esquina…
…No voy a responder en defensa de nuestro Gobernador, primero porque él ya es grande y se defiende solo; y segundo porque, amén de ello, al Dr. Insfrán lo defiende la gente con el voto esclarecido y comprometido que tiene la sociedad formoseña…
Este párrafo es solo al efecto de clarificar de donde viene quien argumenta.
…Estimado amigo, está usted en una excelente oportunidad de pedir disculpas, no se sume a aquellos que hacen oposición desde el odio, desde el resentimiento, desde la mentira y la descalificación; utilice esas energías para que Formosa sea todos los días un poco mejor; y para que el proceso social sea todos los días de calidad ascendente, la política se hace con amor, con fe y con esperanza; sólo la guerra se hace con sentimientos antónimos, y de eso sí que sabemos los peronistas porque pagamos con la vida el derecho que usted goza de escribir sandeces porque el aire es gratis.
Carlos Roble
21.306.847
No hace falta explicar, que si bien en el último párrafo se habla de amor, de fe, esperanza para realizar política,y en otros de un proceso social ascendente, como también de la defensa de la libertad de expresión, la carta queda como partida al medio, por los variados contrasentidos.
Claro, “sino pide disculpas Galeano, empieza su carrera política desde el ridículo, desde el odio, el resentimiento, la descalificación”, según afirmaciones “antónimas” del autor de la carta.
En fin, es solo un ejemplo de la descalificación producto de otra descalificación, etc, etc. Un círculo vicioso, al cuál me refería en un principio, cuya razón basada en un “quiero vale cuatro” interminable, es rechazada por la opinión pùblica.
Si estos viejos modelos interpretativos, no contextualizan sus metodologías comunicacionales, a las transformaciones que se van dando, corren serio riesgo de quedarse en el tiempo, como las películas de vaqueros del viejo oeste, las que pasan por el canal volver.
Además la validèz del propio concepto histórico “los peronistas pagamos con la vida el derecho que usted goza de escribir sandeces porque el aire es gratis”, suena a personalización épica en una persona de DNI Nº 21.306.847, primero porque asumo que esta vivo, o no hubiera escrito la carta, y segundo porque si se refiere a la época de Perón todavía no había nacido, y en el caso que se refiriese al gobierno de la dictadura, tenía entre 6 a 7 años.
Pero bueno, estamos en la senda, aunque los debates se parezcan mas a un duelo de guantes, que a un intercambio crìtico de opiniones.-
Leonardo Fernández Acosta.
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