
Eternamente postergados
"¿Qué tiene nuestra pobreza que algunos hacen libros y otros películas sobre ella. Otros vienen de las facultades del mundo a hacernos preguntas para recibirse. ¿Qué tiene nuestra pobreza que otros pueden hacer todo eso y nosotros seguimos pobres? Y ¿Por qué cuando usted me habla yo le entiendo y cuando yo le hablo en mi lengua no me entiende a mí? Y si le hablo en su lengua tampoco me entiende".
Esto es parte de lo que le decía el Secretario General del Instituto de Comunidades Aborígenes (ICA) Ramón Francisco Tapiceno en su carta de renuncia indeclinable al gobernador Insfran. La carta puede tener un trasfondo que desconozco, pero lo que dice es 100 % real.
"El 10 de diciembre de 1983 asume un gobierno elegido por el pueblo y muchas cosas cambiaron. El pueblo indígena vivió un clima de fiesta y de libertad. Los pueblos indígenas se reunieron en asambleas, se hablaba de capacitación, se ejercita la participación, los pueblos originarios teníamos protagonismo".
"se recuperó el valor de la palabra, el valor del pensamiento indígena como también los espacios públicos. El mismo año se creó la comisión de los 21 conformado por 7 representantes de cada etnia en el que tengo el honor de ser elegido en representación de mi pueblo Pilagá".
"El primer planteo fue tener una Ley del Aborigen para que se respete al indígena como un ciudadano capaz, que ya no puede vivir aislado sino integrado en igualdad de condiciones".
"El ICA nació con el pensamiento de las 21 personas Wichí, Pilagá y Tobas "como fruto de un árbol que hicimos florecer que fue la Ley 426, pero hoy el ICA perdió su razón de ser, ese árbol se fue desgajando, y es sólo la cáscara de un palo hueco".
"La inclusión de los pueblos originarios no se realiza sólo otorgando favores a algún hermano para que hable bien del gobierno, queremos agua potable apta y suficiente, trabajo digno, educación adecuada, atención social, mejor calidad de vida, verdadero desarrollo humano para que nuestros hijos estén mejor que nosotros el día de mañana".
"Pese a que fui reiteradas veces reelecto como director de mi etnia, debí sufrir la permanente falta de respeto de sus funcionarios, la impotencia de no poder dar respuesta a mis hermanos que acuden en busca de soluciones a veces menores. Me voy cansado del no escuchar, del no dialogar, del autismo, del autoritarismo y la falta de respuestas".
"Como Eva Perón, renuncio a los honores pero no a la lucha, vuelvo al seno de mi comunidad a seguir luchando por lo que creí conquistado hace 25 años y con dolor tengo que avisarle que se está quedando solo, abandonado primero por los más humildes que somos los originarios".
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