
Bueno se está terminando otro fin de semana cargado de bolude… perdón, de intensos debates y es dable destacar que a medida que uno va incrementando la gimnasia de la oralidad, se encuentra con que lo incongruente suele ser para algunos amigos comunicadores oficialistas Gildo 2015 y Nestor 2011, objeto de consultas a los psicólogos.
Y es que los escuchamos con el “autobombo” de la pluralidad de medios, zaraza, zaraza. El monopolio Clarin piripipipi. Papel Prensa Borombombom, pero se tragan la parte de la historia que cuenta como la administración Insfran tiene la suma de los medios de comunicación en nuestra querida Formosa.
Pero ¿Qué es el pluralismo?. El pluralismo supone que los problemas y las cosas tienen facetas diversas, caras distintas y que hay diversas formas de pensar acerca de ellos.
El pluralismo es bueno, positivo y supone el reconocimiento de la libertad y responsabilidad humana en todo el rico ámbito de lo opinable. La diversidad de opiniones y de actuaciones en lo temporal opinable es una manifestación de respeto a la opción legítima de cada uno.
Para unos, un objeto puede ser cóncavo y para otros convexo.
Lo que no puede ser es cóncavo y convexo a la vez para el mismo sujeto.
Y es lo que ocurre con los Gildokirchnerianos por decirlo de algún modo.
Porque el contrato ideológico que muchos de ellos tienen con el gobierno que así como les otorga beneficios, también los obliga a pensar en consonancia con este y la misión de los comunicadores sociales no tiene que ver con el ejercicio del poder por sobre la interpretación de la realidad, si con la esquizofrenia.
Colocarse en una postura epistemológica “forzada”, que resulte negadora absoluta de todos los hechos que configuren una crítica al gobierno y por otra resalte solo los acontecimientos que favorezcan o mejoren en armonía con el discurso kirchnerista, solo les acarreará pasar de la hipocresía absoluta al psiquiátrico sin escalas.
Si bien esto no está del todo mal, tiene un límite hasta para el más habilidoso manipulador diplomado con posgrados. Las herramientas que manejamos para interpretar la construcción de los hechos sociales pueden ser interrelacionadas, subjetivadas, negociadas, pero no pueden cambiar la realidad, y ese es el limite.
Pierre Bordieu dijo que los productores de “discursos” son los que disponen de los medios más potentes para imponerlos y se encuentran en una posición privilegiada en la lucha simbólica por “hacer ver y hacer creer”.
En ese sentido minimamente para imponer un discurso acallando críticas y limitando la desviación política o social en el alineamiento con el poder se debe tener coherencia, es decir tener un correlato lógico en la argumentación.
Y volvemos a la arenga ¡Basta del monopolio del multimedios Clarin! Por un lado. Pero sobreviene un silencio espantoso cuando el avión del cabotaje ideológico nos deposita en el imperio del verde, en la tierra del Yasi Yateré.
Entonces los ferreos defensores de la pluralidad nacional kirchnerista se vuelven como el pombero, el duende silvador cuando les preguntan sobre el monopolio oficial de medios en Formosa.
Leonardo Fernández Acosta.-
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