Coches sobrecargados, una frecuencia de 40 minutos entre coche y coche. Ni hablar de las lineas menos usadas, la 65, la 70, las cuales pasan cada una hora.
Sumado a todo esto, la falta de control de la Municipalidad, hace que sea un infierno viajar en estos colectivos, salvo en horarios que no le importan a nadie.
Y hoy lo confirmé, en referencia a que los coches van reventando uno a uno. Ocurrió con un coche de la linea 60, en el cuál viajaba tipo camión jaula. Frenaba y todos para delante. Aceleraba y todos para atrás.
Este colectivo "de goma", por las apreciaciones del chofer, que gritaba "Mas Atrasss", cuando ya no había mas lugar y la gente tenía que amucharse para poder cerrar las puertas, literalmente reventó.

Aparentemente, fueron los frenos, y gracias a todos los santos ocurrió en una parada, porque si hubiera ocurrido, con la velocidad que venia el transporte de ganado, mas de uno hubiera terminado en el hospital o estampillado contra el asfalto.
La gente quedó varada en la vereda, y de las cuestiones reproducibles puedo rescatar "que desastre", "es una verguenza".

Este cronista, tampoco se equivocó en la anterior entrada, cuando dijo que los mas perjudicados son los niños, mujeres adultas y ancianos.

Poco mas puede decirse, de este inhumano transporte público.
Cuando con bombos y platillos se anunció la concesión de la nueva empresa, y desfilaron por la plaza los colectivos nuevos, nadie se pudo imaginar, que a menos de dos años, la cuestión se iba a volver una porquería.
Y bueno, habrá que pensar el día que se vote de nuevo para intendente.
Leonardo Fernandez Acosta.
No hay comentarios:
Publicar un comentario